En un inicio marcado por divisiones, Ariadna Montiel, reciente líder de Morena, tuvo un debut poco exitoso durante una marcha en Chihuahua, diseñada para rechazar la gestión de la gobernadora Maru Campos Galván. Los resultados no estuvieron a la altura de las expectativas, pues la movilización careció de apoyo y participación significativa.
Andy López Beltrán, figura clave en el evento, no logró generar simpatía entre los asistentes y sufrió abucheos en el aeropuerto. Su falta de discurso y presencia activa durante el mitin reflejan una desconexión con la base del partido, lo que pone en entredicho sus aspiraciones políticas futuras.
Las críticas no solo se dirigen a López; Cruz Pérez Cuéllar también enfrentó problemas, ya que su convocatoria no atrajo a la cantidad necesaria de participantes. Muchos de los morenistas que llegaron de otros estados lo hicieron sin conocimiento claro de la razón de su presencia, evidenciando una falta de organización.
Mientras tanto, el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encuentra involucrado en un creciente escándalo sobre sus finanzas y las de su familia. En este contexto, Montiel realizó una rueda de prensa donde dejó claro que las decisiones sobre candidaturas para el 2027 recaen en la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, desautorizando a las dirigencias estatales.
Este planteamiento podría generar nuevas tensiones dentro del partido, en un momento ya caracterizado por múltiples conflictos internos. Montiel concluyó mencionando que busca una conciliación, y anunció reuniones con líderes estatales para definir estrategias, aunque la falta de claridad sobre las decisiones podría intensificar los desacuerdos.
Con información de indicecorporativo.com

