La construcción del rascacielos de 138 metros continúa en proceso, pese a la falta de autorización oficial y polémicas previas. Este viernes 17 de octubre, maquinaria pesada inició las tareas de demolición en un establecimiento comercial ubicado en la lateral oriente del periférico de la Juventud, en Chihuahua. La acción se realizó tras recibir el permiso correspondiente, obtenido un día antes, para remover las estructuras de una licorería que se encontraba en esa zona, frente a Walmart y cerca de una sucursal de Farmacias del Ahorro. La demolición forma parte del proyecto para edificar la Torre Zahara, un rascacielos de 138 metros de altura con 35 niveles, promovido por una desarrolladora inmobiliaria. El proyecto de la Torre Zahara ha sido objeto de controversia desde su anuncio. Autoridades municipales, incluyendo al alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, expresaron en octubre del año pasado que la torre aún no cuenta con la autorización oficial ni los estudios urbanos necesarios para su aprobación. Además, se alertó sobre la venta de "tickets" de reserva por 50 mil pesos, lo que generó preocupación por posibles fraudes y la futura venta de departamentos o espacios dentro del edificio. La directora de Desarrollo Urbano y Ecología, Adriana Díaz, precisó en enero que a ese momento la torre no tenía permisos ni aprobación formal del Ayuntamiento, necesaria para cambio de uso de suelo y estudios de planeación. Hasta la fecha, el proyecto aún no ha sido aprobado por las instancias municipales correspondientes, que incluyen la Comisión de Desarrollo Urbano y el Cabildo. Este caso refleja la complejidad de los desarrollos inmobiliarios en zonas urbanas, donde la autorización y la regulación son claves para garantizar la legalidad y seguridad del proyecto. La situación en Chihuahua ejemplifica cómo las controversias y la falta de permisos pueden afectar la ejecución de proyectos de gran impacto en la ciudad.
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