La retirada de legisladoras de Morena durante votación de un crédito de mil millones de pesos revela tensiones internas y posibles influencias del gobierno estatal. La fragmentación dentro del Partido Morena en la Legislatura de Chihuahua quedó evidenciada durante la sesión legislativa reciente, donde dos diputadas del partido, Edith Palma Ontiveros y Rosana Díaz Reyes, abandonaron el Pleno en medio de la votación de un crédito a largo plazo por mil millones de pesos. La acción levantó cuestionamientos sobre la coherencia de los integrantes del bloque oficialista en un contexto de tensiones políticas y presiones desde el poder estatal. Desde una perspectiva analítica, estos movimientos pueden reflejar una lucha de poder interna y una posible influencia de las autoridades gubernamentales en las decisiones del Congreso local. La salida de las legisladoras favoreció a las bancadas de partidos opositores, permitiendo que el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano alcanzaran la mayoría calificada para aprobar el endeudamiento provincial. Esto genera inquietud sobre la independencia en la toma de decisiones y la posible tendencia del gobierno de incrementar la deuda pública en un período electoral que se avecina, antes de que finalice la administración actual. El contexto político en Chihuahua revela cómo, en escenarios de cercanía electoral, las decisiones legislativas pueden verse influenciadas por intereses ajenos a las directrices del partido. Además, se intensifica la percepción de que las disputas internas y las presiones externas afectan la coherencia y los principios que deben guiar a los representantes democráticos en su función legislativa. La posible revisión interna por parte de órganos superiores de Morena sobre el liderazgo del coordinador de bancada, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, añade otro foco de tensión en la estructura del partido en la región. En un análisis más amplio, estas movilizaciones reflejan un escenario en el que la gestión pública y la política en Chihu
