MÉXICO. – La reciente discusión sobre la Ley General de Aguas en México subraya la urgencia de una gestión hídrica sostenible, respaldada por el análisis científico. México enfrenta una crisis hídrica significativa, con 378 de 653 acuíferos presentando disponibilidad de agua en 2023, mientras que 111 se encuentran en sobreexplotación, según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Alrededor del 40% de los acuíferos mexicanos ya no tienen disponibilidad, y casi un tercio de los restantes sufren sobreexplotación, comprometiendo el recurso para generaciones futuras. La situación se agrava en el norte del país, donde regiones áridas y semiáridas dependen en gran medida del agua subterránea. En Chihuahua, más del 90% del consumo de agua proviene de acuíferos; de sus 61 acuíferos, 42 carecen de disponibilidad y 19 están en sobreexplotación. Para asegurar el abasto, es fundamental impulsar un consumo responsable, así como la recarga natural y artificial de los acuíferos. El ciclo del agua es un proceso complejo influenciado por factores geológicos, hidrológicos, climatológicos y socioeconómicos. La atención a la crisis hídrica requiere un enfoque sistémico y transdisciplinario que aborde los ciclos hidrológicos desde una perspectiva territorial de cuenca, trascendiendo límites político-administrativos. La geomática emerge como una ciencia con gran potencial para la gestión sostenible de los recursos hídricos. Herramientas como los sistemas de información geográfica (SIG), la percepción remota satelital, drones multiespectrales e inteligencia artificial permiten obtener información geoespacial precisa y actualizada. Estas tecnologías facilitan el análisis del ciclo hidrológico con mayor exactitud, superando las limitaciones de estudios de campo de corto alcance y alto costo. Modelos geoespaciales basados en geomática han demostrado ser viables en diversas etapas del ciclo hidrológico. Programas como Landsat y Copernicus proveen imágenes satelitales esenciales para corrobora
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