La Secretaría de Agricultura intensifica inspecciones y certificados para contener el gusano en el estado, siguiendo acciones similares a las aplicadas en Chihuahua hace un año. En un esfuerzo por frenar la propagación del gusano barrenador ganadero, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo rural (Sader) ha reforzado sus controles en regiones afectadas, adoptando medidas similares a las implementadas en Chihuahua hace más de un año. La estrategia incluye inspecciones rigurosas y la exigencia de certificados zoosanitarios que certifiquen la movilización del ganado, incluyendo vacas, ovejas, cerdos, bisontes y aves. Estas acciones son una respuesta a brotes localizados en el sur del país, que han motivado a las autoridades federales a aplicar una política de control estricta para evitar su expansión y proteger la salud del ganado. Aunque el cierre de la frontera con Estados Unidos ha complicado la exportación de productos ganaderos, los esfuerzos han contribuido a contener el problema en el sur, beneficiando a los productores en un escenario donde las temperaturas más frías también favorecen la erradicación del insecto. La implementación de estas medidas refleja un compromiso del sector agrícola por mantener la sanidad del ganado y facilitar la recuperación de los mercados internacionales, particularmente la exportación hacia Estados Unidos. La coordinación con las instituciones locales y el seguimiento de protocolos internacionales son clave para lograr una solución definitiva y reactivar la economía ganadera en la región. Este tipo de acciones resulta fundamental en un contexto donde la salud animal y la protección de las fronteras sanitarias impactan significativamente en el desarrollo económico y la seguridad alimentaria del país.
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