La implementación de la ley vincula niveles mínimos de alcohol en sangre con sanciones y busca reducir accidentes viales, reforzando la protección peatonal. Chihuahua ha puesto en marcha una serie de modificaciones en su normativa de movilidad que buscan priorizar la seguridad de los peatones y reducir los accidentes en las calles. La nueva Ley de Movilidad y Seguridad Vial establece límites más estrictos para la conducción bajo influencia de alcohol, donde incluso consumir una sola cerveza podría ser suficiente para superar el umbral de primer grado de alcoholemia. Esta regulación busca disuadir conductas peligrosas y promover un manejo responsable en toda la entidad. Además de los cambios en los niveles de alcohol permitidos, la legislación contempla la utilización de herramientas como cámaras de solapa en los uniformes de los agentes y radares de velocidad, que facilitan la detección y sanción de infracciones. La estrategia también incluye campañas de sensibilización y operativos de alcoholemia, con un enfoque claro en reducir la cantidad de accidentes relacionados con alcohol y drogas, que en años recientes han aumentado por la dificultad para detectar ciertos consumos. La actualización legal responde a la necesidad de armonizar las normativas municipales y fortalecer la protección a los peatones, quienes representan la prioridad en la movilidad urbana. La adopción de estos cambios se apoya en herramientas de georreferenciación, que permiten evaluar las zonas con mayor incidencia de infracciones y accidentes, y ajustar las estrategias policiacas en consecuencia. Hasta el momento, estas medidas han contribuido a una notable disminución en la cifra de fallecimientos en accidentes viales, logrando reducir en casi la mitad los decesos en los primeros meses del año. Este conjunto de acciones refleja un compromiso del Estado por hacer del tránsito un espacio más seguro, promoviendo una cultura de respeto y responsabilidad en las calles.
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