La recuperación del embalse, crucial para el campo y la infraestructura local, se atribuye al reciente aumento de precipitaciones tras años de sequía extrema. En noviembre, la presa Francisco I. Madero, conocida como Las Vírgenes, muestra señales positivas de recuperación tras un período de severa sequía en Chihuahua. Después de registrar un nivel mínimo del 11 por ciento en junio, el embalse ha escalado rápidamente, acercándose al 80 por ciento en estos días, gracias a las lluvias que iniciaron con la temporada del Monzón Mexicano a mediados de verano. La afectación por la sequía de dos años afectó de manera significativa la región centro-sur del estado, considerada el corazón agrícola de Chihuahua, provocando serias restricciones en el uso del agua para riego y consumo. La presa, ubicada en el río San Pedro, desempeña un papel fundamental en la regulación hídrica de la zona y en el mantenimiento de actividades agrícolas esenciales. La llegada de lluvias, que en el pasado motivo preocupación por la sequía, ahora trae esperanza de recuperación para los productores locales, quienes anticipan mejoras en las condiciones del campo para el 2025, tras un ciclo agrícola sin apertura de presas. La tendencia favorable en la elevación del nivel del agua en Las Vírgenes resalta la importancia de las precipitaciones anuales, influenciadas por fenómenos naturales como el Monzón Mexicano, que trae humedad del Océano Pacífico a la región.
