La enfermedad avanza en varias entidades, con altas cifras en Chihuahua, poniendo en riesgo la salud pública nacional. El sarampión se ha intensificado en México este año, con más de 6,300 casos confirmados en solo unas semanas. Este aumento alerta sobre la necesidad de reforzar campañas de vacunación y vigilancia epidemiológica en todo el territorio. La enfermedad, que priorizó en el norte del país, afecta principalmente a niños de uno a cuatro años y a adultos jóvenes, mostrando una tendencia preocupante en la inmunización. La presencia del virus en 29 estados evidencia que la transmisión endémica continúa activa, pese a los esfuerzos de salud pública. La alta proporción de casos sin vacunación documentada destaca las brechas en la cobertura vacunal de la población mexicana. La mortalidad, con 24 fallecimientos, también refleja la gravedad del brote actual. El análisis revela que los municipios con mayores defunciones corresponden a zonas rurales y urbanas, donde la vacunación no ha alcanzado niveles óptimos. La situación en Chihuahua, con 21 muertes en diferentes municipios, ejemplifica los riesgos asociados a la baja inmunización. El brote se combina con un contexto internacional complejo, ya que México fue declarado en pérdida del estatus de eliminación del sarampión en noviembre de 2025. La Organización Mundial de la Salud informó que en 2025 se registraron 224,000 casos en 179 países, indicando que el virus sigue circulando globalmente. Además, la pandemia de COVID-19 dejó vacíos en los programas vacunales, desacelerando la inmunización en varias regiones. La Organización Panamericana de la Salud advierte que los avances en la eliminación del sarampión en las Américas están en riesgo por el aumento de contagios. Reforzar las campañas de vacunación y aumentar la cobertura en áreas vulnerables es imprescindible para revertir esta tendencia. La experiencia en otros países demuestra que la inmunización masiva reduce rápidamente los brotes y salva vidas. Solo con
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