Varias compañías regionales se encuentran en etapas preliminares de diálogo con Grupo Carso para participar en la construcción del tren de pasajeros, cuyo inicio de trabajos se espera en los próximos meses. El proyecto del Tren Saltillo–Nuevo Laredo, una de las obras de infraestructura más relevantes en la región norte de México, está en una fase inicial de integración con constructoras locales del sureste de Coahuila. La iniciativa, a cargo de la empresa Grupo Carso, busca involucrar a empresas regionales en la ejecución de trabajos preliminares, como movimientos de tierra y obras de ingeniería, antes del inicio formal de las obras. Actualmente, al menos tres firmas regionales mantienen pláticas con el consorcio para participar en diferentes etapas del proyecto, que incluye la construcción de vías, estaciones y obras complementarias. Aunque aún no hay definiciones claras sobre la participación específica de cada negocio, se estima que los trabajos preliminares podrían comenzar en unos meses, una vez finalizada la etapa de ingeniería y planificación. Este megaproyecto, que comprende cerca de 111 kilómetros de vía férrea y un presupuesto cercano a los 32 mil millones de pesos, promete transformar la movilidad en la región, facilitando el tránsito ferroviario de pasajeros y generando potencialmente un impacto económico significativo para el sureste de Coahuila y sus comunidades. La construcción, prevista para concluir en 32 meses, apunta a estar lista en mediados de 2028, marcando un avance importante en las políticas de infraestructura del país en busca de modernizar el transporte regional. Históricamente, los proyectos de infraestructura a gran escala en México han fortalecido las cadenas de suministros y generado desarrollo económico local. La participación de empresas regionales en esta fase preliminar puede promover una mayor integración local y potenciar la economía regional a largo plazo, siempre y cuando las definiciones en torno a la participación sean claras
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