Eagle Pass, Texas. - La situación en el cruce internacional entre Eagle Pass y Piedras Negras presenta serias complicaciones debido a la falta de atención de los gobiernos estatales y municipales a lo largo de los años. Con el estado de Coahuila cobrando en efectivo en el Puente II en 2026, los tiempos de espera para cruzar se han incrementado considerablemente, lo que afecta el comercio entre ambos lados de la frontera.
El puerto depende de la colaboración de autoridades de ambos lados para mejorar su infraestructura. Mientras que Eagle Pass opera únicamente con dos casetas comerciales, Laredo cuenta con quince, lo que resalta la desventaja en términos de capacidad y eficiencia. Esto ha llevado a una caída dramática en el número de cruces comerciales, con un descenso reciente de operaciones diarias, del cual se espera una mejora radical si se implementan cambios necesarios.
Eso plantea interrogantes sobre las intenciones de los gobiernos en Saltillo, Austin y Washington. Las decisiones que se toman a gran distancia del cruce afectan directamente el funcionamiento del puerto y la calidad de vida en la región. Las prioridades de estas capitales no siempre coinciden con las necesidades locales, lo que deja a comunidades como Eagle Pass y Piedras Negras en desventaja.
Es vital que los ciudadanos exijan cambios concretos al sistema. Se requieren más casetas, personal adecuado y una modernización del sistema de cobro y la ruta fiscal. Solo a través de una acción coordinada y la construcción de causas comunes por encima de las divisiones políticas se puede aspirar a un futuro más equitativo en esta frontera.
La resiliencia de Eagle Pass y Piedras Negras es notable, aún sin el caos o la inseguridad que afecten a otras regiones fronterizas. Sin embargo, esperar pasivamente no es una solución. La región necesita un impulso efectivo para potenciar su capacidad de cruce comercial, lo que beneficiaría a la economía local y regional.
Con información de vanguardia.com.mx

