Saltillo, Coahuila. - La congestión vehicular en la capital coahuilense continúa empeorando a medida que aumenta el número de vehículos en las calles. La situación, visible en cualquier momento del día, transforma los traslados comunes en largas esperas, lo que genera frustración entre los automovilistas.
A pesar de la evidente crisis de tráfico, las propuestas de solución parecen basarse en estrategias simplistas. La tendencia es construir más vialidades o expandir las ya existentes, lo cual no aborda la raíz del problema. La realidad es que para mejorar el tránsito, lo que se necesita es reducir la cantidad de autos circulando en las avenidas.
Una de las alternativas propuestas es el desarrollo de un sistema de transporte público moderno y accesible, que no se base en la rentabilidad, sino en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La crítica al costo de implementación es válida, pero existen alternativas de financiamiento que pueden considerarse.
Recientemente, el Gobierno de Manolo Jiménez anunció un nuevo arco vial de 55 kilómetros, con una inversión que supera los 3,500 millones de pesos. Sin embargo, el plan se fundamenta en la idea de eliminar unidades de transporte de personal de la mancha urbana, una estrategia que podría ser ineficaz dado que solo representan el 1.4% del total del padrón vehicular de Saltillo.
El verdadero desafío es cuestionar si destinar esta fuerte inversión a un arco vial es la mejor opción, en lugar de crear un sistema de transporte público que realmente aborde las necesidades de movilidad ciudadana. Sin cambios significativos, parece que el problema de congestión persistirá sin solución efectiva.
Con información de vanguardia.com.mx

