La estrategia de videovigilancia anunciada con bombo y platillo en Piedras Negras enfrenta severos retrasos, generando dudas sobre la efectividad de la planeación y supervisión municipal. Piedras Negras, Coahuila. El ambicioso plan para instalar 100 cámaras de videovigilancia conectadas al C2 municipal en Piedras Negras, prometido para ser implementado en tan solo 40 días, se encuentra prácticamente paralizado más de medio año después de su anuncio. El alcalde ha reconocido que, a la fecha, únicamente dos de las cámaras han sido colocadas, evidenciando un profundo contraste con la urgencia y prioridad con la que se presentó la iniciativa para reforzar la seguridad ciudadana. La estrategia, anunciada en julio del año pasado como un acuerdo ya cerrado con una cadena comercial, buscaba potenciar la vigilancia y la capacidad de respuesta de las corporaciones de seguridad. Sin embargo, los meses transcurrieron sin informes concretos sobre avances y sin aclaraciones públicas sobre las razones del estancamiento. Fue hasta esta semana cuando el mandatario municipal admitió públicamente la existencia de problemas con el proveedor encargado del proyecto, sumados a complicaciones técnicas derivadas de la instalación de fibra óptica. Estos argumentos difieren drásticamente del discurso inicial que anticipaba una implementación rápida y casi inmediata. La reciente ola de asaltos a tiendas de conveniencia ha vuelto a poner en el foco público la falta de cumplimiento de esta promesa de videovigilancia. Este hecho subraya las fallas de planeación, supervisión y seguimiento en una estrategia que fue publicitada como una solución urgente y necesaria para la ciudad. El retraso en la instalación de las cámaras de videovigilancia en Piedras Negras no solo pone en entredicho la capacidad de ejecución de las autoridades municipales, sino que también genera incertidumbre entre la población respecto a la efectividad de las políticas de seguridad. Este tipo de proyectos, cuando se anuncian c
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