La propuesta de fracking busca reducir la dependencia del gas importado de EE. UU. y aumentar la producción nacional. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado una revisión significativa en la política energética de México al permitir la reactivación de proyectos de extracción mediante fractura hidráulica. Esta técnica, que había sido prohibida, busca aumentar la producción de gas natural y crudo en el país. Especialistas sugieren que Pemex requeriría más de mil millones de dólares para recuperar pozos en regiones como Coahuila y Veracruz. El objetivo es reducir la dependencia de importaciones de gas de Estados Unidos, a la vez que se fortalece la soberanía energética. A pesar de las críticas por riesgos ambientales asociados al fracking, la administración destaca la necesidad de inversiones mixtas para cumplir con las metas de producción nacional.
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