El senador Fernández Noroña utilizó un avión particular para eventos oficiales, en medio de debates sobre su patrimonio y estilo de vida. En recientes semanas, el legislador Fernández Noroña enfrentó críticas relacionadas con sus decisiones de traslado y su patrimonio personal. La polémica se avivó tras conocerse que empleó un avión privado, contratado a razón de aproximadamente 2,000 dólares por hora, para acudir a sus eventos y entregas de informes de actividades. Se estima que el gasto total en vuelos sumó cerca de 14,000 dólares, cantidad que supera en más del doble su ingreso mensual bruto, que asciende a alrededor de 131,000 pesos. El uso de este tipo de transporte generó cuestionamientos sobre la coherencia entre las acciones del senador y las declaraciones públicas sobre austeridad y transparencia. Noroña justificó su decisión argumentando que recibió autorización de altas autoridades y que la urgencia de sus desplazamientos, en particular entre municipios de Coahuila, exigía esa modalidad de transporte. No obstante, la controversia también se enmarca en un contexto político donde los actores públicos enfrentan una mayor escrutinio respecto a su patrimonio y estilo de vida, en especial en temas relacionados con gastos y privilegios. La discusión sobre el uso de bienes y servicios de lujo por parte de funcionarios públicos refleja una tensión permanente en la observancia de principios éticos y en la confianza ciudadana hacia sus representantes.
