La compañía estadounidense anunció el fin de operaciones en sus plantas de Torreón, Matamoros y San Pedro de las Colonias, afectando a gran parte de su plantilla en México. En un movimiento estratégico, la marca mexicana de ropa vaquera Wrangler anunció el cierre de cuatro de sus plantas productoras en Coahuila, ubicadas en Torreón, Matamoros y San Pedro de las Colonias. La decisión afecta a más de 2,000 trabajadores que quedarán sin empleo, tras un proceso de despidos escalonados iniciado en agosto y programado para concluir en septiembre. La empresa justificó su decisión por condiciones desfavorables en la capacidad productiva de las plantas, en un contexto de desafíos financieros previos. Para asegurar un proceso transparente, Wrangler pondrá a disposición de sus empleados recursos de la Procuraduría de la Defensa del Trabajo y del Centro de Conciliación. Las instalaciones en Torreón y San Pedro se dedicaban a tareas de confección y lavandería de prendas de mezclilla, mientras que en Matamoros se realizaban procesos similares. La marca, reconocida mundialmente por su herencia vaquera, ha antecedido a estos cierres con otros en el pasado, señal de los retos que enfrentan las operaciones de manufactura de textiles en México, en particular en estados como Chihuahua y Coahuila. Además de sus operaciones en Estados Unidos, Wrangler ha mantenido una presencia significativa en el mercado mexicano, con tiendas y distribuidores en varias regiones del país. Sin embargo, recientes cierres y ajustes en su producción local han aumentado la incertidumbre sobre su continuidad en México, pese a que sus productos, como jeans, camisas y chamarras, siguen siendo populares entre los consumidores. Este movimiento forma parte de un contexto más amplio en el sector textil, donde las empresas enfrentan cambios en la demanda y los costos de producción, impactando la economía local y el empleo en varias regiones.
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