Revelan vínculos con crimen organizado y casos de corrupción en el entorno del gobierno mexicano En los últimos meses, diversos hechos y evidencias han puesto en entredicho la integridad del círculo cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno. Promovido desde distintos medios, redes sociales y, probablemente, con cierto respaldo del gobierno de Estados Unidos, el escándalo ha llegado a los niveles más altos del oficialismo, particularmente a Morena. Aunque no todas las noticias deberían tener una repercusión significativa, la cercanía de estos sucesos a López Obrador y su entorno hace que su impacto sea mayor. El ex mandatario se presentaba durante años como un ejemplo de honestidad, austeridad e incorruptibilidad, atributos que presumía tanto en su persona como en sus colaboradores y familiares. Sin embargo, las recientes revelaciones evidencian que estas cualidades pueden no haber sido una realidad en todo su círculo de poder. La existencia de incongruencias y posibles hechos delictivos en ese primer círculo de la llamada Cuarta Transformación ha generado preocupación y cuestionamientos sobre la verdadera naturaleza del actual gobierno. Uno de los hechos que ha abierto la puerta a estos cuestionamientos fue la denuncia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en junio pasado. El organismo acusó a tres instituciones financieras mexicanas —CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa— por presunto lavado de dinero relacionado con el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores intervino posteriormente, imponiendo multas que suman 185 millones 223 mil pesos por irregularidades en los controles contra el lavado de dinero. Entre estas instituciones, Vector Casa de Bolsa pertenece al empresario neoleonés Alfonso Romo Garza, quien fue jefe de la Oficina de la Presidencia durante el mandato de López Obrador y su principal enlace con sectores de la oligarquía financiera del país. Ni Romo Garza ni López Obr
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