A más de 30 años del crimen, investigaciones oficiales concluyen que el exagente Miguel Ángel Sánchez Ortega no estuvo involucrado en el asesinato de Luis Donaldo Colosio en Tijuana. El caso del asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994 continúa siendo objeto de análisis y revisión oficial. Recientes declaraciones de expertos en justicia y seguridad señalaron que la presencia del exagente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Miguel Ángel Sánchez Ortega, en el lugar de los hechos no tiene sustento en las pruebas forenses o en las investigaciones oficiales. Las evidencias recopiladas, incluyendo análisis de balística, estudios de posición y entrevistas, confirmaron que Mario Aburto Martínez fue el responsable material del doble disparo que acabó con la vida del político. Además, se descartaron versiones alternas que proponían la existencia de un “segundo tirador” u otra identidad para Aburto, pues las técnicas forenses evidencian que el acusado y las imágenes del atentado corresponden al mismo individuo. La revisión también abordó las teorías sobre la manipulación del crimen, concluyendo que no existen indicios de participación de otras personas ni de perpetradores distintos. Sin embargo, dado que han transcurrido más de tres décadas y que la prescripción de los delitos podría limitar la investigación, la posibilidad de precisar responsabilidades adicionales es prácticamente nula. La relevancia del caso radica en su impacto en la historia política y judicial mexicana, consolidando la figura de Aburto como el único responsable del homicidio.
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