La captura del presunto líder de La Barredora en 2025 ha reducido el foco público sobre las supuestas relaciones con el exsecretario de Gobernación, quien aún mantiene liderazgo en el Senado. En septiembre de 2025, las autoridades capturaron a Hernán Bermúdez, considerado líder de la agrupación criminal La Barredora, en Paraguay y posteriormente entregado a México. Esto ha provocado que los vínculos entre Bermúdez y Adán Augusto López—quien fue su jefe en el gobierno de Tabasco entre 2019 y 2021—queden en segundo plano en el debate público. Desde hace varios años, diversas investigaciones periodísticas y documentos confidenciales han señalado posibles conexiones entre Bermúdez y López, sin que aún haya una investigación formal en contra del senador. Expertos en política consideran que la atención se ha trasladado del vínculo con actividades ilícitas a la estrategia del gobierno para limitar el debate sobre la relación entre política y crimen organizado. Por su parte, Bermúdez enfrenta cargos en México por asociación delictuosa, secuestro y extorsión. Desde su detención en Paraguay, permanece en el penal del Altiplano, con un proceso judicial activo que ha tenido pocos avances recientes. Mientras tanto, el partido Morena expulsó oficialmente a Bermúdez, en tanto que Adán Augusto López, quien fue nombrado por López Obrador como coordinador en el Senado, continúa con sus funciones sin ser investigado oficialmente. A pesar de las evidencias periodísticas que relacionan a López con actividades y empresas vinculadas a Bermúdez, el legislador ha declarado estar dispuesto a declarar ante las autoridades si se le requiere y ha insistido en que no existe una investigación en su contra. La relevancia del caso radica en el reto que supone para la política mexicana mantener la percepción de transparencia frente a la persistente presencia del crimen organizado en el ámbito público.
