Inspectores detectaron prácticas ilegales que mezclan carne equina con res, poniendo en riesgo la salud y economía local. La situación podría extenderse a otras regiones del país. En Durango, una revisión de las autoridades reveló la presencia de carne de caballo mezclada con carne de res en el mercado local, un acto que afecta la seguridad alimentaria y económica de los consumidores. La carne de bovino suele tener un valor significativamente mayor, oscila alrededor de 200 pesos por kilo, mientras que la de caballo puede encontrarse por unos 70 pesos, lo que motiva prácticas fraudulentes en la cadena de suministro. Durante una inspección realizada tras el hallazgo de sangre en las instalaciones sanitarias de Durango, se identificaron conductas antihigiénicas y procesos ilegales de sacrificio equino. La detección de la mezcla clandestina lleva a una multa que supera los dos millones de pesos y genera preocupación sobre la posible circulación de estos productos en otras regiones del país. Este problema no se centra en el consumo del caballo en sí, sino en la manipulación fraudulenta que engaña a los consumidores y puede poner en riesgo su salud. La práctica de introducir carne de caballo en productos destinados al consumo popular ha sido reconocida como un fraude alimentario que requiere atención urgente por parte de las autoridades y la industria alimentaria. A nivel global, el comercio de carne clandestina es una preocupación constante, ya que fomenta la evasión de regulaciones sanitarias y afecta la confianza del consumidor. Expertos advierten que este tipo de irregularidades no son exclusivas de Durango, sino que podrían extenderse a diversos estados, por lo que es fundamental fortalecer los controles y la vigilancia en todo el país.
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