Cinco incidentes graves han causado al menos 10 muertes y múltiples lesionados, poniendo en evidencia la necesidad de reforzar medidas de seguridad aérea en la región. Durante los últimos diez años, el Estado de México ha sido escenario de al menos cinco accidentes aéreos que han generado víctimas fatales, lesionados y alertas en las comunidades cercanas. Los incidentes, que ocurrieron principalmente en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Toluca y municipios aledaños, evidencian riesgos persistentes en la actividad aeronáutica de la región. El caso más reciente, ocurrido el 15 de diciembre de 2025, involucró a un jet privado Cessna 650 Citation III que se desplomó en San Pedro Totoltepec. La aeronave, procedente de Acapulco, impactó en una zona industrial causando un incendio y la muerte de seis personas, además de evadir la población cercana por la presencia de tanques de combustible y gas en la zona. Este incidente se suma a otros registrados en 2022, 2018 y 2017, en los que aeronaves ligeras y jets de negocios han sufrido desplomes con saldo de víctimas y daños materiales. En particular, el desplome del 30 de septiembre de 2022, en Otzolotepec, y los accidentes en 2018 y 2017, ponen en evidencia la vulnerabilidad de los procedimientos en aproximaciones y aterrizajes en un aeródromo con alta densidad operacional. Estos eventos también resaltan un patrón preocupante: la exposición constante de zonas urbanas e industriales a las operaciones aéreas, sin que aún se hayan implementado medidas suficientes para reducir riesgos y mejorar la seguridad. La recurrencia de estos accidentes subraya la necesidad de revisar protocolos de mantenimiento, control y gestión del espacio aéreo en la región. Este tipo de fenómenos no solo representan estadísticas; afectan la seguridad de comunidades enteras, generan alarma social y exigen una mayor transparencia en las investigaciones y acciones preventivas. La atención continua a estos incidentes puede contribuir a dismi
