La jueza en Toluca dictó su absolución por falta de pruebas y tras un proceso judicial marcado por irregularidades y montaje mediático Israel Vallarta Cisneros fue puesto en libertad este viernes, después de permanecer casi 20 años en prisión sin haber recibido una sentencia definitiva. La resolución absolutoria fue emitida por un juzgado federal en Toluca, Estado de México, y la salida del penal de máxima seguridad del Altiplano ocurrió pasadas las 10:00 horas. La noticia representa un hito importante en la historia judicial del país, evidenciando las fallas del sistema de justicia y las graves irregularidades que marcaron su proceso. El 31 de julio, la jueza Mariana Vieyra Valdés determinó que no existían pruebas suficientes para acreditar la responsabilidad penal de Vallarta en delitos como secuestro, delincuencia organizada, portación de armas de uso exclusivo del Ejército y privación ilegal de la libertad. La decisión fue resultado de un análisis exhaustivo, tras un proceso que incluyó múltiples recursos legales y apelaciones, en medio de denuncias de tortura y violaciones a los derechos humanos. Vallarta, ahora de 55 años, expresó estar en “shock” tras ser notificado de su liberación. En sus primeras declaraciones, afirmó que su prioridad será cuidar su salud y disfrutar de su familia, ya que trae algunas afecciones que espera mejorar con atención médica adecuada en su domicilio. La prolongada prisión y las condiciones adversas afectaron su estado físico y emocional, pero ahora ve la posibilidad de recuperar parte de su salud perdida. Respecto a la posibilidad de demandar al Estado mexicano por los agravios sufridos, Vallarta señaló que “vamos a ver”, aunque criticó que durante su tiempo en prisión las autoridades nunca le permitieron ser escuchado. La atención a sus derechos y la reparación del daño son temas que aún están en discusión, pero la liberación abre la puerta a futuras acciones legales en busca de justicia. La decisión de la jueza en Toluca fue mot
