Durante una rueda de prensa, la mandataria reitera su rechazo a los actos violentos ocurridos en la Ciudad de México en el aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes. En un acto público esta semana, la jefa de gobierno de la Ciudad de México reafirmó su postura en contra de la violencia tras los incidentes ocurridos en la capital durante la conmemoración del undécimo aniversario de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. La funcionaria expresó que no comparte ni respalda acciones que puedan poner en riesgo la paz social y llamó a mantener un trato pacífico en las manifestaciones. La conmemoración, que se realiza cada año para recordar a los estudiantes desaparecidos en 2014, suele congregar a familiares, colectivos y autoridades en un clima de reivindicación y búsqueda de justicia. Sin embargo, en esta ocasión, algunos grupos de manifestantes lanzaron petardos y incendiaron un vehículo en las cercanías del Campo Militar Número 1, situado en la avenida del Conscripto, en la Ciudad de México. La autoridad local explicó que estos actos parecen ser una provocación diseñada para desviar la atención del objetivo principal de la conmemoración, que es exigir verdad y justicia. Históricamente, la investigación sobre el caso de los 43 estudiantes ha estado marcada por múltiples controversias y falta de avances concretos. Los familiares de las víctimas continúan demandando nuevas líneas de investigación, avances en las pesquisas y la entrega de información clave, como los folios con datos relevantes sobre el caso. La mandataria ha insistido en la importancia de canalizar las protestas de manera pacífica para buscar una solución efectiva a la problemática. Este aniversario adquiere mayor relevancia, ya que el caso continúa siendo uno de los símbolos centrales de la lucha por los derechos humanos en México. La conmemoración también invita a reflexionar sobre los avances y obstáculos en la búsqueda de justicia, así como en las políticas públicas para prevenir
