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EE.UU. redefine el orden global: retiro multilateral y acciones unilaterales marcan 2026

Ciudad de México. – El inicio de 2026 ha sido testigo de dos eventos trascendentales que perfilan un nuevo orden internacional: la remoción de Nicolás Maduro de Venezuela y su traslado a Estados Unidos, y el anuncio formal de la retirada estadounidense de más de treinta organismo

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – El inicio de 2026 ha sido testigo de dos eventos trascendentales que perfilan un nuevo orden internacional: la remoción de Nicolás Maduro de Venezuela y su traslado a Estados Unidos, y el anuncio formal de la retirada estadounidense de más de treinta organismos e iniciativas multilaterales. Estos acontecimientos, lejos de ser aislados, señalan una transformación profunda en la concepción del poder, la legitimidad y la gobernanza a nivel global. La acción unilateral de Estados Unidos contra un jefe de Estado en funciones rompe con principios fundamentales del derecho internacional desde 1945, como la soberanía estatal y la prohibición del uso de la fuerza. La reinterpretación de estos principios bajo la lógica de la lucha contra el crimen transnacional crea una ambigüedad normativa peligrosa, diluyendo la frontera entre operaciones de seguridad interna y actos de fuerza con implicaciones geopolíticas. Paralelamente, la decisión estadounidense de abandonar organismos multilaterales en áreas como derechos humanos, cambio climático y gobernanza económica confirma el repliegue deliberado de Washington de la arquitectura institucional que ayudó a diseñar tras la Segunda Guerra Mundial. Este retiro, que erosiona los fundamentos del orden liberal internacional, representa uno de los principales factores de riesgo global. Desde una perspectiva geopolítica, la combinación de acción coercitiva directa y abandono institucional sugiere un giro hacia un ejercicio del poder basado en la capacidad de imposición, en detrimento del liderazgo normativo. Esto altera el equilibrio de poder global, disminuyendo el valor estratégico de las reglas compartidas y aumentando la centralidad de la fuerza y las alianzas transaccionales. Potencias como China y Rusia podrían encontrar un terreno fértil para posicionarse como defensores alternativos del multilateralismo, fragmentando el sistema internacional en lugar de un reemplazo ordenado del liderazgo estadounidense. A nivel

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