Los hábitos que sabotean tu ahorro y estrategias para mejorar tu salud financiera a largo plazo Para muchos estadounidenses, el saldo en sus planes 401(k) representa un recordatorio contundente de que las buenas intenciones no garantizan buenos resultados. Quizá intentaron incrementar sus aportaciones anuales para la jubilación, pero en lugar de ello cayeron en la gratificación instantánea, comprándose un coche más elegante cada vez que recibían un ascenso. También puede ser que financiaron de manera responsable su cuenta de jubilación, solo para solicitar préstamos con la finalidad de pagar reparaciones costosas en su hogar, debido a la falta de un fondo de emergencia que cubriera esos gastos. El resultado es que, en lugar de acumular, como se recomienda, seis veces su salario anual a los 50 años, han ahorrado menos de 100 mil dólares y disponen de menos de 20 años para financiar una jubilación que podría durar décadas. Si esta situación les resulta familiar, no son los únicos. De acuerdo con un estudio de Bankrate de 2024, casi el 60 por ciento de quienes ahorran están preocupados por no reservar suficiente dinero para su retiro. Asimismo, en una investigación de la AARP de 2024, aproximadamente una cuarta parte de los adultos estadounidenses mayores de 50 años que aún no se han jubilado manifestaron que nunca podrían hacerlo. A pesar de que el 73 por ciento de los empleados del sector privado y de los gobiernos estatales y locales tienen acceso a un plan de jubilación patrocinado por la empresa, solo el 56 por ciento participa en él, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Muchas de esas personas que participan en estos planes, en ocasiones, reducen o suspenden sus aportaciones para hacer frente a la inflación y gastos imprevistos, o cuando el mercado presenta incertidumbre. Un informe de Morgan Stanley at Work de 2025 revela que casi cuatro de cada diez empleados encuestados a principios de ese año mencionaron haber disminuido sus
