Figuras como Ana Gabriela Guevara, Cuauhtémoc Blanco y Fernando Remes enfrentan señalamientos por manejo irregular de recursos y resultados cuestionables en sus cargos públicos. La transición de figuras deportivas mexicanas a la política ha generado diversas controversias relacionadas con la gestión y la transparencia. Entre los casos más notorios se encuentra el de Fernando Remes Garza, exjugador de béisbol y actual alcalde de Poza Rica, quien ha sido señalado por presuntos desvíos de recursos públicos y la desaparición de fondos destinados a obras municipales, además de verse envuelto en una confesión que revela la pérdida de más de 14 millones de pesos en un proyecto de construcción. La falta de cumplimiento en obras y la desconexión con la población han acrecentado las críticas hacia su administración. Igualmente, Ana Gabriela Guevara, exatleta olímpica y exfuncionaria de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, ha enfrentado múltiples acusaciones por malos manejos financieros y dilaciones en la gestión, que derivaron en investigaciones y denuncias por irregularidades en la utilización de fondos públicos. Pese a sus logros deportivos, su paso por la gestión pública estuvo marcado por frecuentes conflictos y recortes presupuestales, que afectaron a atletas y federaciones. Por otro lado, Cuauhtémoc Blanco, ícono del fútbol mexicano y exgobernador de Morelos, fue denunciado por ineficiencia en su administración ante el incremento de la violencia y la presencia del crimen organizado en la región. Además, enfrentó acusaciones de vínculos con actividades delictivas y un intento de abuso sexual por parte de su media hermana, que fue respaldado por su partido, complicando aún más su imagen pública. Estos ejemplos reflejan una tendencia en la que exdeportistas, al incursionar en cargos políticos bajo la bandera de Morena, no siempre logran traducir su popularidad en resultados efectivos y transparentes, generando desconfianza y cuestionamientos en la ciudadanía.
