Investigaciones revelan cómo una estructura criminal facilitó la explotación en el corazón del centro histórico, sin que las autoridades lograran detenerla por largo tiempo Durante varios años, una compleja red dedicada a la explotación sexual funcionó en el barrio de La Merced, en la Ciudad de México, operando con relativa impunidad y evadiendo los controles de las autoridades locales. La estructura, que se extendía por diversos puntos del tradicional centro histórico, ofrecía servicios sexuales en condiciones de vulnerabilidad y sin que las instituciones lograran desmantelarla a tiempo. Las investigaciones recientes revelan que esta organización clandestina movilizaba a numerosas víctimas, muchas de ellas menores de edad, quienes eran sometidas a condiciones de abuso y explotación. La red utilizaba diferentes mecanismos para mantener su operación activa, incluyendo la utilización de locales clandestinos, así como la intimidación a quienes intentaban denunciar o colaborar con las autoridades. La presencia de estos establecimientos ilegales fue una constante en la zona, a pesar de los múltiples esfuerzos de las autoridades para erradicar la problemática. La inacción de las autoridades durante años se atribuye, en parte, a la corrupción y a la complicidad de ciertos actores locales, que permitieron que la explotación continuara sin mayores obstáculos. La falta de una estrategia coordinada y efectiva para supervisar y clausurar estos puntos ilegales facilitó que la red operara con relativa autonomía, alimentada por la demanda de clientes tanto locales como visitantes. Organismos civiles y colectivos de derechos humanos han expresado su preocupación por la persistencia de estas actividades ilícitas en el corazón de la ciudad, y exigen una mayor intervención por parte de las autoridades. La comunidad ha denunciado que en varias ocasiones se alertó sobre la presencia de estos locales, sin que las acciones policiales fueran contundentes ni oportunas. Recientemente, gracia
