El estatal de control interno de la Fiscalía General de la República será vacante, mientras el gobierno busca evitar percepciones negativas sobre María Amparo Casar. Este lunes se concretará la apertura de una vacante en la Fiscalía General de la República (FGR), correspondiente al órgano de control interno responsable de supervisar a los ministerios públicos. La posición, actualmente ocupada por Adriana Campos, sería cubierta por un colaborador cercano a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana, en un movimiento que refleja la influencia de Gewalt del funcionario en las designaciones clave en la institución. El desplazamiento también señala una estrategia coordinada por el gobierno para reforzar la línea de seguridad respaldada por García Harfuch, quien ha tratado de consolidar a colaboradores alineados con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, enviando un mensaje de respaldo interno a las políticas del gobierno. Simultáneamente, desde Palacio Nacional se ha indicado a la Fiscalía que debe moderar la atención sobre la activista María Amparo Casar. La decisión responde a la preocupación de evitar que su posible persecución política genere una narrativa opositora y dañe la imagen del gobierno en el extranjero. La gestión también busca esquivar una percepción de venganza vinculada a investigaciones de la relación de la familia López Obrador con determinados patrimonios, además de prevenir que se abran líneas de investigación en torno a otros funcionarios, como Octavio Romero, actual director del Infonavit. Este contexto refleja una estrategia política para mantener estabilidad en la narrativa pública y reservar el uso de investigaciones controvertidas como herramientas de presión interna o externa. La prioridad en estos momentos es proyectar una imagen de estabilidad y control, tanto en el ámbito nacional como internacional, en medio de un escenario político en constante movimiento. La relevancia radica en que estos movimientos inte
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