El gobierno avanza en negociaciones con mandatarios provinciales para garantizar gobernabilidad post-electoral, enfrentando resistencia y un escenario de conflicto político. Luego de que el gobierno nacional iniciara diálogos con los gobernadores integrantes de Provincias Unidas con la intención de pactar un acuerdo de gobernabilidad tras las próximas elecciones, las conversaciones enfrentan reparos. La administración optó por modificar su discurso, en contraste con las expectativas iniciales, aceptando que las fuerzas libertarias focuse en obtener solo un tercio del Congreso para impedir las reformas legislativas clave. Este escenario genera tensiones y anticipa una etapa de confrontación política que podría extenderse durante los próximos dos años. Para llegar al quórum necesario en el Congreso, el oficialismo requiere la colaboración de estos mandatarios, en especial para avanzar en reformas tributarias, previsionales y laborales, que ya se proyectan para el período post-electoral. Los encuentros con los gobernadores de Córdoba, Santa Fe, Chubut, Santa Cruz, Jujuy y Corrientes se desarrollaron en el Congreso, donde los mandatarios reclamaron al gobierno ser olvidados y traicionados, pese a haber brindado apoyo en el primer año del mandato del actual presidente. Los emisarios gubernamentales respondieron con firmeza, indicando que “ahora no hay margen para ceder”, y que la estrategia de diálogo busca asegurar una base de apoyo independiente de figuras como Mauricio Macri, pese a las promesas de alianzas futuras que éste habría realizado. La relación de poder en la política provincial mantiene su incertidumbre, con algunos gobernadores desconfiando de las promesas de mediación de Macri, quien en recientes reuniones no ha logrado influir en los acuerdos políticos pendientes.
