León, Guanajuato. – La Feria Estatal de León, un evento que ha trascendido generaciones, celebra este año 150 años de su consolidación moderna, marcando un hito en la rica historia de la ciudad. Desde sus orígenes vinculados a la festividad religiosa de San Sebastián y la conmemoración de la fundación de León cada 20 de enero, la feria ha evolucionado hasta convertirse en el corazón económico, cultural y social de la región. Lo que comenzó como una celebración cívico-religiosa en el siglo XVIII ha crecido hasta convertirse en un referente nacional. Documentos históricos señalan que desde 1753 existían gastos destinados a conmemorar la fundación de León, aunque los festejos eran principalmente religiosos. Fue hasta el siglo XIX, tras la Independencia, que se autorizaron las ferias comerciales. El nacimiento de la feria moderna se ubica en 1876, durante el tercer centenario de la fundación de León. Esta edición marcó un antes y un después al incorporar exposiciones artesanales, desfiles de carros alegóricos, exhibiciones artísticas y proyección comercial, colocando a la ciudad en el mapa nacional. Con el paso del tiempo, la Feria de León se consolidó como un motor de desarrollo, especialmente para la industria del calzado, uno de los pilares económicos de la ciudad. Se convirtió en escaparate para el arte leonés y un espacio de convivencia familiar, resistiendo adversidades como inundaciones, epidemias, crisis económicas y conflictos armados. La vocación industrial y cultural de la feria se fortaleció a lo largo del siglo XX. La industria del calzado encontró en ella su principal vitrina, mientras la ciudad sumaba infraestructura dedicada al evento. La creación de un comité autónomo y la participación activa de empresarios y ciudadanía impulsaron su etapa de mayor crecimiento. En su edición más reciente, la feria recibió 6.7 millones de visitantes, reafirmando su importancia como uno de los eventos más importantes a nivel nacional, solo superada por la Feria de San Ma
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