El Congresista
Guanajuato

Héctor Gallardo, el último organillero de León que preserva una tradición familiar

Héctor Gallardo, el único organillero de León, mantiene viva una tradición centenaria que refleja la historia musical y cultural de la región.

Por Redacción2 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

Dueño de un organillo desde hace más de 40 años, Héctor Gallardo mantiene viva una práctica histórica en un contexto de modernidad y pérdida de raíces culturales. En la ciudad de León, Guanajuato, un oficio ancestral continúa su legado a través de Héctor Gallardo Ramírez, quien desde hace más de cuatro décadas es el único organillero en la región que mantiene viva esta forma de expresión cultural. El sonoro organillo que lleva en sus calles y en la Plaza Fundadores evidencia una tradición que data de finales del siglo XIX, cuando estos instrumentos comenzaron a popularizarse en México. El oficio fue heredado por la familia de Héctor, quien inicialmente ingresó a esta labor por necesidad, tras asumir el papel de su padre siendo aún adolescente. Desde entonces, la música del organillo se convirtió en su fuente principal de sustento y en un símbolo de identidad. A lo largo de los años, ha enfrentado desafíos relacionados con el desgaste del instrumento y problemas de salud, pero su pasión por el oficio prevalece. El organillero recuerda con nostalgia que, si bien otros músicos de esta tradición llegan de distintas regiones, su familia fue la única originaria de León dedicada a esta labor. Después de más de 40 años, Héctor afirma que su mayor satisfacción es continuar tocando y transmitiendo esa historia musical, pese a que el reconocimiento y valor social de su trabajo ha disminuido con el tiempo. Este oficio, que remite a épocas como la Revolución Mexicana, no solo representa una práctica artística, sino también un patrimonio cultural en riesgo de desaparecer. La pérdida del conocimiento y las costumbres relacionadas con el organillo refleja una tendencia global hacia la modernización que, en muchas ocasiones, deja atrás elementos fundamentales de la identidad local. La historia de Héctor es un recordatorio de la importancia de preservar estas expresiones para evitar su extinción. En un contexto más amplio, la desaparición del oficio de organillero en muchas regiones

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota