La trágica experiencia de una madre revela la violencia desatada en un evento familiar. En Salamanca, Guanajuato, una madre narra el terror que vivió durante una masacre cuando su hijo fue herido. Ocurrió tras un partido de fútbol, con el campo lleno de familias disfrutando. Sin aviso, llegaron camionetas y comenzaron a disparar. La mujer protegió a su hijo menor, que tiene síndrome de Down, mientras su hijo mayor, el entrenador, recibió varios balazos. Las autoridades confirmaron al menos 11 muertos y varios heridos, pero para ella, es una tragedia personal. Caminando entre velorios, refleja el dolor de una comunidad marcada por la violencia.
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