La obra, emblemática para la movilidad y sustentabilidad de la municipio, aún presenta avances incompletos y condiciones de abandono tras más de un año de su apertura parcial. Un proyecto que prometía transformar la movilidad urbana en Santa Catarina sigue en unfinished tras su inauguración parcial y con signos claros de deterioro. La construcción del mega puente Díaz Ordaz–Manuel Ordóñez, diseñada para facilitar el tránsito de más de 100 mil vehículos diarios y mejorar la infraestructura peatonal y ambiental, permanece con varias de sus funcionalidades sin habilitar, a más de un año de su apertura. El avance de las obras no ha cumplido con las expectativas iniciales, ya que las áreas verdes y corredores peatonales, fundamentales para la sustentabilidad del proyecto, siguen siendo solo una proyección en los planos y renders oficiales. Los espacios bajo el puente muestran tierra reseca, maleza y basura, reflejando la falta de mantenimiento y atención. Además, se detectaron desprendimientos en algunas estructuras de soporte, señal de que las obras presentan problemas de conservación. Desde su inauguración en septiembre de 2023, el proyecto ha generado críticas entre los residentes y sectores políticos. La inversión de aproximadamente 600 millones de pesos no se ha traducido en los beneficios prometidos, y las autoridades locales han sido señaladas por no completar las fases restantes, como los retornos inferiores y los corredores verdes, que quedaron en el olvido. La percepción pública indica que el trabajo en esta obra ha sido marcado por promesas incumplidas y falta de transparencia. Analistas y legisladores han señalado que estas irregularidades apuntan a una gestión deficiente y a posibles sobrecostos no justificados, con una auditoría evidenciando un sobrante de 10 millones de pesos en algunos rubros del proyecto pluvial. La historia del mega puente es vista como otro ejemplo en la región de obras emblemáticas que se venden en renders, pero que en realidad perman
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