El Estado busca activar dos grandes proyectos mineros en Hidalgo del Parral y Uruachi, que podrían comenzar operaciones tras la aprobación federal, impulsando la economía regional. Recientemente, Chihuahua reafirmó su potencial como potencia minera mediante la participación en una importante cumbre internacional en Acapulco, donde se destacó el avance de dos proyectos estratégicos que buscan su aprobación definitiva. Las minas de oro y plata en cuestión, ubicadas en Hidalgo del Parral y Uruachi, permanecen en fase de evaluación ante las autoridades federales, aguardando permisos para su operación formal. El proyecto llamado Orisyvo, en Uruachi, representa una inversión de aproximadamente 350 millones de dólares por parte de Minera Fresnillo, una compañía mexicana con sede en Reino Unido. Este proyecto, actualmente en etapa de evaluación y exploración, tiene como objetivo alcanzar una producción anual de 136 mil onzas de oro, con historia de exploración iniciada en 1996 y avances en exploraciones mediante socavones en años recientes. Por otro lado, en Hidalgo del Parral, la mina Cordero, desarrollada por la firma canadiense Discovery Silver, destaca por su tamaño y potencial. Se trata de la reserva de plata sin explotar más grande del mundo, con una capacidad estimada para producir unas 37 millones de onzas de plata cada año durante 12 años, con una vida útil total proyectada de 19 años. Además, tiene potencial para extraer oro y zinc, con bajos costos de operación y márgenes de ganancia competitivos, tras obtener certificaciones ambientales recientes. Durante la cumbre internacional, autoridades chihuahuenses informaron que en 2025 el valor de la producción minera en la región alcanzó más de 33 mil millones de pesos, consolidando a la minería como un sector clave para el crecimiento económico y tecnológico. Actualmente, Chihuahua cuenta con 41 unidades activas, 45 proyectos en exploración y espera inversiones por casi 3,7 mil millones de dólares para los próximos añ
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