La aparición de estos cadáveres, vinculada a una ruta delictiva, evidencia la violencia en una región marcada por el enfrentamiento entre grupos criminales. En un operativo coordinado entre Puebla y Tlaxcala, autoridades localizaron y lograron identificar a tres de los seis cuerpos encontrados en un terreno entre San Pablo Zitlaltepec, Tlaxcala, y Nopalucan de la Granja, Puebla, el pasado 3 de diciembre. Los cadáveres corresponden a los hermanos José Luis N., César N. y Antonio N., quienes habían sido privados de su libertad en noviembre en la comunidad de San José Carpinteros, municipio de Tepeaca, Puebla. La escena del hallazgo se estableció tras reportes ciudadanos y mostró signos de violencia, incluyendo mutilaciones en algunos de los cuerpos. Antes del descubrimiento, se aseguró una camioneta en Xaloztoc, Tlaxcala, que contenía documentos de las víctimas y armas cortas, lo que permitió vincular el secuestro y el múltiple asesinato. La investigación apunta a una disputa entre bandas por el control de delitos como el robo de gas LP, el saqueo de transporte de carga y actividades relacionadas con el narcomenudeo en la región conocida como el “triángulo rojo ampliado”. La violencia en la zona refleja una escalada de enfrentamientos entre células criminales que buscan dominar territorios estratégicos. Las autoridades han activado operativos conjuntos para esclarecer los hechos, reforzar la seguridad en el área y continuar con la identificación de las demás víctimas. Este suceso se suma a otro hallazgo de 15 restos humanos en Cañada Morelos, ocurrido un día antes, en un contexto de aumento de violencia en la región. La coordinación entre las fiscalías y policías busca frenar esta ola criminal y prevenir futuros incidentes en la frontera entre ambos estados.
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