Un informe revela que en los últimos años, los ministros religiosos enfrentan violencia constante, con múltiples ataques, amenazas y profanaciones a templos en todo el país. El ejercicio del ministerio sacerdotal en México sigue siendo una de las actividades más riesgosas en América Latina, debido a una serie de hechos violentos documentados en un reciente informe. Desde 1990, se reportan alrededor de 95 casos que incluyen homicidios, agresiones, amenazas y ataques a iglesias, reflejando un panorama de inseguridad y hostilidad que se ha intensificado en los últimos años. Entre 2018 y 2024, la situación se agravó con la muerte de una decena de sacerdotes y diversas amenazas que afectan a religiosos y comunidades religiosas en varias regiones del país. La violencia no solo se limita a ataques físicos; cada semana, en promedio, se registran más de 26 incidentes como robos o profanaciones de templos, con un aumento significativo en el número de ataques a recintos sagrados, que son asaltados o dañados cada semana. Casos recientes ejemplifican este clima de peligro constante. En abril de 2024, un obispo destacado fue víctima de un asalto en la autopista Puebla-Orizaba, y en varias otras ocasiones, figuras de la jerarquía católica han sido secuestradas, asaltadas o agredidas, incluyendo ataques con armas blancas. La violencia también se dirige hacia los pastores en comunidades indígenas y urbanas, con amenazas y homicidios que conmueven a la Iglesia mexicana. El aumento de delitos contra el clero se acompaña de una preocupante tendencia en ataques a templos y lugares de culto. La frecuencia de estos eventos ha crecido en un contexto donde el crimen organizado y la intolerancia religiosa se convierten en factores determinantes. La mayoría de los agresores corresponden a bandas del crimen organizado y actores motivados por odio o discriminación, dificultando aún más la protección de estos espacios sagrados. México lidera en la región los ataques a recintos religiosos, seguid
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