Quechultenango, Guerrero. - Pobladores del municipio, conocido como bastión de la organización criminal Los Ardillos, retuvieron a 19 integrantes del Ejército y de la Policía Estatal durante casi cinco horas. La situación se desató después del mediodía cuando un convoy militar fue interceptado por los habitantes, quienes bloquearon las vías de acceso a la localidad.
Los ciudadanos utilizaron camiones, vehículos particulares y maquinaria pesada para crear barricadas en la carretera que conecta Quechultenango con Chilpancingo y Mochitlán. A medida que los soldados y policías intentaban avanzar, se produjo un enfrentamiento violento, en el que los pobladores utilizaron palos y piedras. Como resultado, varias patrullas de la Policía Estatal fueron incendiadas y los agentes y soldados fueron desarmados y llevados a un comedor comunitario.
Los retenciones se produjeron en un ambiente de alta tensión, exacerbado por denuncias de disparos realizados por las fuerzas de seguridad. Según los pobladores, un hombre de la tercera edad perdió la vida por un impacto de bala y varios más resultaron heridos, además de que diferentes unidades del transporte público fueron atacadas.
Un convoy de aproximadamente 50 patrullas de seguridad había sido enviado desde Chilpancingo para tratar de recuperar a los retenidos. A lo largo de la tarde, un helicóptero del Ejército sobrevoló la zona en un intento por monitorear la situación. Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de Desarrollo Político y Social del gobierno estatal, afirmó que la presencia de las fuerzas de seguridad en la zona era parte de un recorrido habitual y no de una operación específica contra Los Ardillos.
Finalmente, alrededor de las 6 de la tarde, los soldados y policías estatales lograron ingresar a la cabecera municipal y rescatar a sus compañeros. Este evento se suma a la creciente tensión en el estado, donde las operaciones de rescate son cada vez más habituales en territorios controlados por la criminalidad organizada.
Con información de eluniversal.com.mx

