Colectivos exigen transparencia y perfiles con experiencia para la nueva titularidad del organismo La renuncia de Teresa Guadalupe Reyes Sahagún a la Presidencia de la Comisión Nacional de Búsqueda fue considerada por diversos colectivos como una decisión inevitable y necesaria. Desde su creación en 2019, durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, el organismo ha enfrentado diversas controversias y exigencias de mayor eficacia en la localización de personas desaparecidas. La salida de Reyes Sahagún, ocurrida un mes antes de que concluyera su mandato, se produce en un contexto de creciente presión social por mejorar la atención a las víctimas y sus familias. Desde 2010, Martínez Corrales busca a su hermana Yatzil, desaparecida en Acapulco, Guerrero. En declaraciones recientes, afirmó que siempre se había pedido la renuncia de Reyes Sahagún y que no estaban de acuerdo con la imposición de su liderazgo. La postura de los colectivos se mantiene firme en la exigencia de que el proceso de selección del nuevo titular sea transparente y abierto, con la participación amplia de las organizaciones de búsqueda y familiares afectados. La continuidad de un liderazgo que comprenda la gravedad de la crisis de desapariciones en México es fundamental para avanzar en las soluciones. El proceso para designar al nuevo titular comenzará esta semana en la Secretaría de Gobernación, que es la instancia encargada de proponer a la persona que ocupará el cargo. La ley establece que el nombramiento del titular de la Comisión Nacional de Búsqueda debe realizarse por el presidente de la República, previa propuesta de la Secretaría de Gobernación. Entre los requisitos figura no haber desempeñado cargos de liderazgo en partidos políticos en los dos años previos, además de poseer conocimientos en derechos humanos, búsqueda de personas, ciencias forenses o investigación criminal. Estos criterios buscan asegurar un perfil idóneo y con experiencia en la materia. Tras la renu
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