CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO. – Durante la temporada decembrina, diversas ciudades alrededor del mundo presentan árboles de Navidad monumentales que trascienden la mera decoración para convertirse en centros de encuentro, reflejo de identidad cultural y atractivos turísticos. Estas estructuras iluminadas no solo embellecen plazas, lagunas y centros históricos, sino que también fortalecen tradiciones y proyectan mensajes de unión y esperanza. La competencia por el árbol más espectacular va más allá de la altura o el número de luces; se centra en la narrativa que cada uno representa. Desde instalaciones flotantes hasta regalos diplomáticos, estos ocho árboles destacan por su impacto visual y su profundo significado. En Nueva York, el árbol del Rockefeller Center , un abeto noruego de más de 20 metros de altura, con más de medio siglo de vida, marca el inicio oficial de las celebraciones navideñas en Estados Unidos. Iluminado con más de 50 mil luces LED y coronado por una estrella de Swarovski, se ha consolidado como un ícono cultural y turístico. Italia presenta el árbol navideño más grande del mundo en Gubbio, donde la silueta del árbol se dibuja con luces sobre la ladera del Monte Ingino. Desde 1991, esta instalación es reconocida por el Récord Guinness, siendo un proyecto comunitario realizado por voluntarios locales. Londres, en Trafalgar Square, recibe cada año un abeto noruego de Oslo como regalo diplomático, simbolizando la amistad internacional y el agradecimiento por el apoyo británico durante la Segunda Guerra Mundial. Su decoración sobria, con luces blancas de bajo consumo, resalta su valor histórico. Río de Janeiro sorprende con un árbol de Navidad flotante sobre la Laguna Rodrigo de Freitas. Esta estructura metálica de hasta 85 metros de altura y unas 500 toneladas, utiliza un sistema de iluminación computarizada con millones de luces LED y espectáculos de fuegos artificiales. En París, las Galerías Lafayette presentan un árbol artístico suspendido bajo su cú
Temas:
