Argentina negocia con Estados Unidos para que ciertos productos queden exentos de aranceles, aunque acero y aluminio siguen siendo prioridad del país norteamericano. La Secretaría de Relaciones Exteriores de Argentina trabaja actualmente en gestiones para obtener excepciones en la aplicación de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, con el objetivo de aliviar el impacto sobre algunos productos comerciales. Tras la reducción de aranceles que pasó de un 3,5% previo a un 10% desde abril, Washington evalúa qué bienes específicos podrán quedar fuera de la tarifa general, aunque hay consenso en que el acero y el aluminio seguirán sujetos a las mismas restricciones debido a su importancia estratégica. La medida forma parte de una política estadounidense que aplica tasas progresivas dependiendo de la relación comercial y la tensión con cada nación, alcanzando incluso hasta un 41% en casos de países con mayor discordancia con Washington. Especialistas indican que, aunque Argentina consiguió alguna apertura en las negociaciones, no se ha logrado modificar las tarifas para los sectores más sensibles, como los metales, manteniendo un escenario de cautela para los exportadores nacionales. La gestión diplomática continúa en marcha, en un contexto donde las decisiones comerciales de EE.UU. generan incertidumbre en el mercado internacional y afectan distintas economías de la región.
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