El gobierno busca incentivar la liquidación de granos acumulados por más de 10 mil millones de dólares ante vencimientos en 2026, mientras mantiene estabilidad en recaudación fiscal. En las últimas semanas, Argentina ha implementado una disminución en las retenciones a las exportaciones agrícolas, con el objetivo de liberar unos 10 mil millones de dólares en granos almacenados por los productores. La medida, anunciada por el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, consiste en reducir en 2 puntos porcentuales las tasas sobre soja, maíz, trigo, cebada y girasol, buscando incentivar a los productores a liquidar parte del stock acumulado sin afectar significativamente la recaudación fiscal. Actualmente, los stocks pendientes de liquidar en soja y maíz alcanzan aproximadamente 27 millones de toneladas, valoradas en unos 7 mil millones de dólares, mientras que el trigo representa otros 3 mil millones. Aunque la reducción de retenciones generará una caída en la recaudación estimada en 511 millones de dólares para 2026, la estabilización de los ingresos presentes se atribuye a un esquema de "retenciones cero" implementado previamente, que permitió la venta de casi un 20% de la producción sin gravamen fiscal. Este movimiento responde a la urgencia del gobierno por obtener dólares para afrontar vencimientos en la obligación externa en enero próximo y evitar una crisis de default financiero. La estrategia también refleja la tensión entre la necesidad de sostener la disponibilidad de divisas y la búsqueda de mantener ingresos fiscales estables ante una economía marcada por la inflación y la incertidumbre macroeconómica. La incertidumbre de los productores sobre la liquidación futura se mantiene, pero se espera una respuesta escalonada que permita al Estado cumplir con sus obligaciones sin comprometer la recaudación a largo plazo. Este escenario evidencia la importancia de las políticas agrícolas en la economía argentina, donde los stocks de granos representan una reserva de v
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