Autoridades arrestan a responsables por irregularidades en la seguridad del edificio que dejó 128 muertos, mientras las familias aún buscan a sus seres queridos. Un operativo policial en Hong Kong resultó en la captura de ocho individuos vinculados a la tragedia que azotó la ciudad, dejando un saldo de 128 fallecidos, en su mayoría residentes afectados por un incendio en un complejo residencial de Tai Po. Las investigaciones, centradas en fallas de seguridad y el uso de materiales inflamables, revelaron irregularidades en la gestión de proyectos de renovación de los edificios, en particular en los andamios y sistemas de alerta. Entre los detenidos se encuentran responsables de obras, subcontratistas y responsables de supervisión, señalados por negligencia en el cumplimiento de las normas de seguridad. La tragedia ocurrió en las instalaciones de Wang Fuk Court, donde un incendio que se originó en los andamios de bambú se propagó rápidamente y permaneció activo durante más de 40 horas, dificultando la evacuación de los residentes. Solo 39 de las víctimas han sido formalmente identificadas, mientras que decenas de familias permanecen en hospitales y morgues en busca de sus seres queridos. Como respuesta, las autoridades han anunciado inspecciones inmediatas en otros complejos y están evaluando reemplazar los andamios tradicionales de madera por estructuras metálicas más seguras. Además, el gobierno ha habilitado un fondo de apoyo para las familias afectadas y la comunidad ha respondido con donaciones y centros de ayuda.
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