La entrada en vigor de los nuevos recargos se retrasó y afectan a varias naciones, incluyendo a Brasil y miembros de la Unión Europea El gobierno de Estados Unidos ha implementado una serie de medidas arancelarias que modifican significativamente la dinámica del comercio internacional bajo la administración del presidente Donald Trump. Aunque en un principio se anunció que los nuevos recargos entrarían en vigor el 1 de agosto, la fecha definitiva fue aplazada para permitir una mejor organización en las aduanas del país. La publicación oficial del decreto establece que los recargos comenzarán a aplicarse siete días después de su publicación, es decir, el 7 de agosto, brindando un plazo adicional para los productos cargados en barcos antes de esa fecha y que lleguen a Estados Unidos antes del 5 de octubre. Estas medidas comprenden la imposición de nuevos aranceles sobre productos de diversas naciones, sumándose a los recargos ya existentes, que en abril pasado partieron de un mínimo del 10%. En esta ocasión, el nivel mínimo se ha incrementado hasta el 15% para países como Japón, Corea del Sur y la Unión Europea, algunos de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Además, ciertos sectores dentro de la Unión Europea podrán quedar exentos de estos nuevos recargos, dependiendo de las regulaciones específicas. El rango de recargos máximos alcanza hasta el 41%, afectando particularmente a productos procedentes de Siria, con un incremento del 31% respecto a los recargos anteriores. Suiza se ubica justo por debajo, con un 39%. En América Latina, Washington ha elevado los recargos del 10% al 15% para Costa Rica, Bolivia y Ecuador, mientras que mantiene sin cambios los niveles establecidos en abril para Venezuela (15%) y Nicaragua (18%). En el caso de Brasil, las medidas adoptadas por la administración estadounidense tienen un carácter claramente político y representan un quiebre en los históricos lazos comerciales entre ambos países. Aunque inicialmente se estable
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