El grupo criminal más antiguo del país sigue expandiéndose, usando tecnología y control territorial en medio de una violencia que desafía las acciones del Estado. El Comando Vermelho, la agrupación criminal con raíces en los años setenta durante la dictadura militar, continúa siendo una fuerza significativa en Brasil, especialmente en Río de Janeiro. A lo largo de cinco décadas, ha evolucionado desde sus inicios como un movimiento dentro de las prisiones, fomentando resistencia y organización entre presos políticos y delincuentes comunes, para consolidarse como un núcleo de control territorial y actividades ilícitas. En los últimos años, el CV ha registrado un notable crecimiento en su influencia territorial, controlando más de la mitad del territorio con presencia en más de 25 estados, según análisis recientes. La facción se ha modernizado, utilizando tecnología avanzada como drones armados y fábricas clandestinas de armas producidas mediante impresoras 3D, lo que aumenta su capacidad de enfrentarse a las fuerzas de seguridad. Además, participa en diversos mercados ilegales, integrando desde narcotráfico hasta comercio de oro y combustibles, con ganancias millonarias. Pese a operativos policiales de alto impacto y un incremento en la inversión en seguridad, la violencia asociada a estos grupos persiste. Las zonas controladas por el crimen presentan mayores tasas de enfrentamientos y tiroteos, evidenciando la dificultad del Estado para recuperar completamente esos territorios. La resiliencia del Comando Vermelho refleja su capacidad para adaptarse y sobrevivir en un entorno de crisis y violencia crónica, consolidándose como uno de los símbolos más persistentes del desafío al control estatal en Brasil.
Internacional
El Comando Vermelho mantiene su poder en Brasil tras 50 años de historia
El Comando Vermelho, la organización criminal más antigua de Brasil, mantiene su influencia en Río de Janeiro y más de 25 estados tras décadas de evolución y expansión.
Por Redacción1 min de lectura
