La tensión entre Seúl y Ciudad de México aumenta por los nuevos aranceles mexicanos, en medio de debates internacionales y comerciales. Recientemente, México anunció un plan arancelario que contempla imponer tarifas de hasta el 50% a productos de países sin tratados de libre comercio, principalmente a Corea del Sur y China. La medida, respaldada por el gobierno mexicano como una estrategia para fortalecer la industria local, requiere la aprobación del Congreso y busca entrar en vigor en 2026. La decisión ha generado inquietud en Corea del Sur, cuyos principales exportadores, como Hyundai, Kia, Samsung y LG, mantienen operaciones significativas en México y dependen de la cadena de suministros regional. En el marco de la cumbre de líderes del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en Gyeongju, el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, expresó que las acciones mexicanas parecen estar influenciadas por políticas comerciales de Estados Unidos, lo que podría afectar el equilibrio en las relaciones comerciales regionales. La postura de Seúl incluye la intención de mantener canales de diálogo abiertos y buscar exenciones para sus exportaciones, ante el temor de perder competitividad ante fabricantes japoneses y otros países afectados. Por su parte, en México la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la política tarifaria responde a un proceso interno de fortalecimiento industrial, y no a presiones externas. Además, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo reuniones con líderes internacionales para afirmar la disposición de México de mantener la cooperación económica y evitar conflictos comerciales, en un contexto en el que la política arancelaria mexicana se vincula con las tensiones arancelarias en Asia y las estrategias de nearshoring en América. Este escenario refleja las tensiones arancelarias emergentes que afectan las cadenas globales de suministro, principalmente en un contexto de cambios en las políticas comerciales impulsadas por Estados Uni
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