Expertos analizan las opciones de revisión del tratado, desde una reanudación acotada hasta la ruptura, y cómo México debe prepararse para defender sus intereses. El análisis de expertos en comercio internacional revela que la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 podría desarrollarse bajo cuatro posibles escenarios. La opción más probable sería una reapertura focalizada de capítulos específicos, como reglas de origen automotrices, temas laborales, propiedad intelectual y ciberseguridad, todo con un enfoque que evite una escalada de tensiones. En contraste, un escenario de revisión acotada sin cambios mayores sería una estrategia para fortalecer la competitividad y abordar prácticas desleales de terceros países sin alterar el texto original del acuerdo. Por otro lado, algunos analistas consideran que una negociación prolongada podría extenderse por varios años, bajo presión constante desde la administración estadounidense, sin llegar a una ruptura formal, pero manteniendo una incertidumbre que impactaría la estabilidad regional. La opción menos probable, aunque posible, sería una ruptura total del tratado, que implicaría costos políticos elevados para Washington y afectaría la estabilidad económica del área de América del Norte. Para México, la clave será activar mecanismos de consulta y resistir cautelosamente los aranceles unilaterales impuestos por Estados Unidos, además de aprovechar las circunstancias para fortalecer sus relaciones con socios comerciales y diversificar su economía. La estrategia también implica promover una mayor integración sectorial en áreas como semiconductores, minería y tecnología, para consolidar una relación más sólida que beneficie a largo plazo. Además, es fundamental contar con un equipo especializado en negociaciones, dado que la pérdida de expertos en el pasado limita la capacidad de defensa del país frente a las presiones externas. Pese a los riesgos, si México logra mantener el respeto
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