En el último cara a cara, los candidatos enfrentaron temas clave como migración y política internacional, en medio de acusaciones cruzadas, en un contexto electoral definitorio. El último debate presidencial en Chile antes de la segunda vuelta se convirtió en un escenario de confrontación entre la candidata del Partido de la Gente, Jeannette Jara, y el aspirante de la derecha, José Antonio Kast. La confrontación, marcada por intercambios intensos y acusaciones recíprocas, abordó temas fundamentales como la política migratoria y las relaciones internacionales, en particular respecto a Venezuela. En materia migratoria, Kast reafirmó su postura de no regularizar a los inmigrantes existentes en el país, señalando que, una vez cumplido el plazo de 92 días para regularizar su estatus, cualquier persona sin regularización sería expulsada del territorio nacional. La candidata Jara, por su parte, enfatizó la necesidad de empadronar y conocer quiénes están en Chile, advirtiendo que quienes no se inscriban serían expulsados y destacando su postura de abrir un corredor humanitario para ciertos casos. En el ámbito internacional, la discusión se centró en la situación en Venezuela. Jara sostuvo que el mandatario venezolano Nicolás Maduro debe dejar el poder, rechazando la amnistía como forma de justicia. Kast, en contraste, llamó a que Maduro deje el cargo y señaló que su salida es imprescindible para detener la migración venezolana hacia Chile, proponiendo una mayor presión internacional para recuperar la democracia en ese país. Este debate se produce en un momento en que Kast mantiene la ventaja en las encuestas, acercándose al 60 por ciento de apoyo, tras intentos fallidos en elecciones anteriores. La importancia del proceso radica en definir quién gobernará Chile en medio de un escenario marcado por desafíos sociales, económicos y políticos que impactan en la política regional. En un contexto más amplio, estos enfrentamientos evidencian la polarización política del país, dond
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