Las aerolíneas presentaron un recurso legal ante el tribunal estadounidense para mantener su colaboración en medio de tensiones diplomáticas y regulaciones mexicanas. Recientemente, las aerolíneas Delta Air Lines y Aeroméxico interpusieron una demanda ante el Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito en Estados Unidos, con el objetivo de revertir la decisión del gobierno estadounidense que les ordenó desmantelar su empresa conjunta antes del 1 de enero. La resolución, emitida por el Departamento de Transporte durante la administración del expresidente Donald Trump, alegaba que la alianza enfrentaba obstáculos competitivos debido a políticas mexicanas que intervenían en el mercado aéreo bilateral, específicamente en la gestión de franjas horarias y operaciones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. La decisión formalizó la terminación del acuerdo de colaboración, conocido como joint venture, en medio de una creciente tensión diplomática entre México y Estados Unidos, especialmente por las regulaciones que afectan a la industria aérea. La postura del gobierno mexicano ha sido que esas medidas buscan garantizar la seguridad y la protección civil, destacando que el traslado de vuelos hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ha contribuido a mejorar los tiempos y la seguridad en los operativos de las aerolíneas mexicanas. La situación refleja la compleja relación entre las políticas nacionales y las regulaciones internacionales en el sector aeronáutico. La alianza entre Delta y Aeroméxico ha sido considerada estratégica para la conectividad y competitividad en la región. La postura de las aerolíneas de buscar mantener su colaboración evidencia la importancia de la cooperación bilateral para sustentar la oferta aérea, mientras que las autoridades mexicanas defienden sus decisiones en función de intereses de seguridad y eficiencia operativa.
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