Un nuevo incidente en el tren Sarmiento demuestra el deterioro en la infraestructura ferroviaria debido a la falta de inversión y mantenimiento adecuado, generando heridos y aumentos en las demoras. Un descarrilamiento en el ferrocarril Sarmiento cerca de la estación Liniers provocó heridas a varias personas y generó importantes demoras en el servicio, evidenciando la fragilidad del sistema ferroviario en medio de políticas de ajuste y recortes en infraestructura. El incidente ocurrió durante el arribo de una formación, donde dos de los siete coches desviaron su trayecto y terminando en una vía alternativa, lo que complica las operaciones y plantea dudas sobre los controles de seguridad. La situación se vio agravada por incidentes adicionales en la estación Once, donde las demoras en el tren repercutieron en la experiencia de los pasajeros y en la normalidad del transporte público. Expertos en transporte y seguridad ferroviaria advierten que el deterioro en las instalaciones y la escasa inversión en mantenimiento incrementan el riesgo de nuevos accidentes, poniendo en riesgo la integridad de los pasajeros y la estabilidad del servicio. A pesar de que las causas del descarrilamiento todavía están en investigación, la presencia de un nuevo sistema de señalización y los cambios recientes en la infraestructura sugieren que las fallas pueden deberse a problemas técnicos no detectados o a errores humanos. La empresa Trenes Argentinos, responsable de la infraestructura, afirmó que los peritajes determinarán con precisión las causas, pero reconoció que el proceso de reparación y análisis lleva tiempo y requiere una inversión que actualmente no se realiza en la magnitud necesaria. Es importante contextualizar que estos incidentes ocurren en un momento de mayor atención debido a decisiones judiciales recientes, como la condena a funcionarios por la tragedia de Once, que dejó 51 muertos. La situación refleja las dificultades existentes en la gestión del transporte público y la
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