Ciudad de México. – El gobierno de Estados Unidos ha iniciado una serie de acciones que siembran incertidumbre en el escenario internacional, marcando un aparente distanciamiento del orden liberal global que ayudó a forjar. La reciente decisión del presidente Donald Trump de retirar a su país de 66 organizaciones internacionales, agencias y comisiones, bajo el argumento de que operan en contra de los intereses nacionales o representan un desperdicio de recursos, ha generado preocupación. Entre los mecanismos diplomáticos de los que EE. UU. anunció su salida se encuentra la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), establecida bajo un acuerdo paralelo al TLCAN y mantenida en el T-MEC. Esta medida añade una capa de incertidumbre sobre el manejo de los compromisos ecológicos dentro del tratado comercial y podría influir en las futuras negociaciones. La postura estadounidense de alejarse de organismos multilaterales como la UNESCO y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) podría tener repercusiones no solo en el Hemisferio Occidental, sino a nivel global, con posibles reacciones de potencias como Rusia y China. La situación se agrava por la decisión del gobierno mexicano de defender al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, una postura que, si bien es entendible por la afinidad ideológica de la 4T, es geográficamente y éticamente cuestionable. Esta defensa del gobierno bolivariano podría interpretarse como una apología de crímenes contra la humanidad y, desde una perspectiva geopolítica, no prioriza el interés nacional mexicano, especialmente en el contexto de las negociaciones comerciales. Se espera una atenuación de las tensiones y la adopción de un espíritu ecuánime para asegurar la prosperidad y la paz global, así como para el manejo de acuerdos comerciales cruciales.
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