Las sanciones buscan apoyar al pueblo iraní y frenar la represión gubernamental actual. Estados Unidos sancionó el 8 de enero de 2026 a funcionarios de seguridad y redes financieras de Irán por reprimir violentamente protestas pacíficas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que han sido responsables de coordinar la represión. Las medidas incluyen el congelamiento de activos y la prohibición de negocios con los estadounidenses. Entre los sancionados se encuentra Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, acusado de instigar la violencia. La situación en Irán se vuelve crítica, con cada vez más denuncias sobre el uso excesivo de la fuerza en las manifestaciones. Esta política refuerza la postura de máxima presión de EE. UU. contra el régimen iraní, en un contexto de creciente tensión internacional.
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